DE SABOR NACIONAL

 

 

El periodista Beto Ortiz logró, en la mañana del Martes, el descubrimiento de un enigma en la entrevista que le hizo al candidato puntero en las elecciones municipales por Lima. La imagen de Luis Castañeda rodeado de sus asesores, absolutamente anónimos por lo desconocidos, mostró quizá uno de los mayores contrastes de esta campaña y la mejor explicación de por qué la distancia entre el primero y la segunda se sigue ampliando.

 

Castañeda nombró a Quispe, Pajuelo, Gonzales y a un tal Luis – cuatro ilustres cuasi desconocidos- como los artífices de la estrategia del “mudo”. En la otra acera se deben haber estado frotando las manos un español, Xavier Domínguez, que asesoró a Toledo en el 2011, y un recién llegado, el argentino-brasilero, Luis Favre, que asesoró a Ollanta Humala en la elección presidencial pasada y que fue contratado para la revocatoria que salvó a Villarán, por un pelo, pero que mandó a su casa a todos sus regidores.

 

Mientras unos respiran la Lima popular que agrede a todos los vecinos, los otros se hospedan en hoteles de cinco estrellas en la zona mesocrática de la capital. Mientras los peruanos responden a una estrategia política dirigida por un ex alcalde; los extranjeros dirigen a una alcaldesa que se ha entregado a unos marketeros. Los resultados saltan a la vista.

 

Castañeda, casi mudo, mostrando videos caseros grabados con un celular y difundidos en las redes sociales, con su caminar dificultoso y sus apariciones fantasmales, versus Villarán, bien al Botox, convocando a la prensa en cada paso, con sus paneles, spots y en general, con una publicidad súper producida. Él, con 80% en el segmento D y E donde hay millones de votantes, y ella, con 80% pero en San Isidro donde hay 60 mil electores de la denominada Clase A+. Qué paradoja!

 

Así entramos a los últimos diez días de esta campaña, donde los perdedores -hasta ahora- son los que intentaron polarizar sin conseguirlo.

 

La representante de una encuestadora dijo ayer que la única forma en que Castañeda puede perder es si aparece un “vladivideo”; y ese rumor ha comenzado a extenderse por la capital. Parece que otra vez alguien enciende un cirio y una grabadora para volver por sus fueros, a ver si ante la falta de argumentos y obras una grabación ilegal puede cambiar lo que parece su debacle, la de sus agoreros y el fin de una era.

 

Dependiendo de donde se esté, falta mucho o poco para el 5 de Octubre. Lo evidente parece ser que triunfará la política sobre el marketing y se abrirá una nueva página para Lima; pero de sabor nacional.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 24.9.14

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