DE PRESIDENTE A ABOGADO DEFENSOR

El presidente dijo su palabra durante la ceremonia de inicio de la construcción del puente Antonio Raimondi, en la provincia de Sihuas, Áncash. Humala dijo que su esposa no tiene nada que temer frente a la Comisión Martín Belaúnde Lossio. Interesante como el presidente equipara la defensa de su esposa a la defensa de la verdad y del pueblo. Su discurso es, con todo respeto, pura demagogia. En el pensamiento Humala pedir explicaciones a su esposa es mentir y peor aún es agredir al pueblo.

1572015Si la señora Heredia recibe a través de su madre y de su amiga decenas de miles de dólares que vienen de Venezuela, si usa una tarjeta prestada y gasta decenas de miles de dólares en Lima y alrededor el mundo, si viaja a balnearios exclusivos también aparentemente invitada a costos de miles de dólares, si esa amiga no sólo ostenta un cargo clave en la OSCE que es la institución por donde pasan todas las contrataciones de obras que hace el estado, si además esa misma amiga tiene oficina en palacio, si todo esto no amerita por lo menos levantar la ceja, entonces en ¿Dónde estamos?¿Si esto lo hubiera hecho un familiar de Keiko, Pedro Pablo o Alan qué hubiera pasado? ¿Quién agrede a quién?¿Acaso somos los ciudadanos porque pedimos la explicación de donde pecata mía?

Sin embargo tenemos que recibir adjetivos o membretes como montesinista, fujimorista, aprista, concentrador de medios, etc., etc., etc., por el sólo hecho de pedir explicaciones. A eso de dedican ahora. En lugar de respuestas, insultos.

Esa posición puede ser aceptable y hasta comprensible en un esposo pero es inaceptable en un presidente democrático. ¿Por qué? Pues porque el presidente se debe antes que a su esposa a la nación, al pueblo que lo eligió para que lo represente y que exige que se gobierne con transparencia.

El presidente califica de balbuceante a Marisol Pérez Tello, la presidenta de la comisión MB, y su ministro de justicia llama vedetismo a las explicaciones que la procuradora, Julia Príncipe, hace a los medios de comunicación. No le importa que en su defensa falte el respeto a otras mujeres. Una vara para Nadine y otra para los demás.

El presidente toma él y su gobierno, partido para evitar aclarar y eso es lo malo. El presidente no entiende que su derecho de defensa -al querer ejercerlo- lo debilita frente a la opinión pública. Es un error que le va a pasar factura a él, a su gobierno y, Dios no quiera, a todos los peruanos.

Por: Alfonso Baella Herrera

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