CUATRO MADRES

Hoy es el día de la madre y este autor dedicado a escribir siempre sobre temas de coyuntura y política quiere ocupar este espacio para enviarle a todas las madres un abrazo y un beso enormes.

 

 

El concepto de madre lo relaciono con cuatro personas con las que he vivido, vivo y de las que no dejo de aprender. Obviamente Alicia, mi madre, para quien todo mi amor siempre es poco y todo mi tiempo siempre será insuficiente, pero también con mi abuela Matilde, con mi suegra Pilar y con mi esposa Chari.

 

 

Mi abuela, Matilde, que partió hace 12 años, fue una mujer extraordinaria. Vivió en la casa de mi padre toda la vida y nos vio nacer y crecer a mis cinco hermanas y a mí. Matilde, madre de mi madre, fue sabia, fuerte, irónica, graciosa pero con una virtud por encima de todas: su mano para la cocina. El ají de gallina, el arroz con pollo, el cau cau, el minestrone, la patasca, el cebiche y, en realidad, todo lo que cocinó fue siempre extraordinario gracias a un ingrediente que siempre supo agregar: amor.

 

 

Mi madre, Alicia, me ha enseñado a nunca perder la fe, a creer que las cosas sí se pueden cambiar y que no hay límites si crees, primero que nada, en ti mismo. No he conocido una mujer más valiente que ella. La frase “detrás de un gran hombre hay una gran mujer” tiene la aplicación más perfecta en el matrimonio que ha sabido construir junto a mi viejo. Si mi padre ha sido y es, para mí, un ejemplo, mi madre es una enseñanza y una admiración continua.

 

 

Mi suegra, Pilar, lectora asidua de mi columna y siempre atenta a dar un “like” en el Facebook, es una mujer en la que la lealtad tiene un ejemplo vivo. Pero sin duda la mayor lección que me ha dado es la de aprender a perdonar. Y, ya que las suegras están de moda, diré que la mía no es como la de Toledo ($$) pero tiene algo mucho más importante y valioso: el respeto absoluto, no lo dudo, de todos los que la conocemos y queremos.

 

 

La cuarta madre de este artículo es mi esposa Chari. Mi mano derecha y mi mano izquierda. Con tres hijos me ha hecho muy feliz. Dice en broma que yo soy el cuarto hijo y, a veces, creo que es verdad. El camino emprendido juntos no ha sido fácil pero es absolutamente interesante. Luchar por lo que queremos, educar a los niños; y divertirnos en el camino es quizá el mayor desafío con el que lidiamos todos los días. Tengo que reconocer que si no fuera por Chari sólo viviría trabajando. Siempre mi mejor antídoto para el stress es ella.

 

 

Tengo la fortuna de tener cerca a estas madres extraordinarias. Las madres merecen todo lo que podamos darles. Hay que amarlas y respetarlas. Si ser madre es una bendición tener una al lado debemos verlo siempre como una dicha. Seamos hoy Domingo buenos hijos y agradezcamos a Dios por lo que fueron, las que partieron, y por lo que son, las que tenemos con nosotros. Feliz Día de la Madre a todas la madres del Perú.

 

 

Alfonso Baella

@alfonsobaella

Publicado en Expreso el 12.5.2013

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