CREDIBILIDAD CERO

La clandestina reunión entre el congresista Víctor García Belaúnde, presidente de la “Comisión López Meneses” y el presidente Ollanta Humala, con la presencia hasta ahora sólo sabida de Daniel Figallo, ministro de justicia, es más allá de una torpeza política, de los tres, la prueba más evidente que el agua está por llegar al cuello y que en Palacio crece el terror y la desesperación por el cerco evidente que supone poner a la luz lo que realmente ocurría con el ilegal resguardo policial en la calle Batallón Libres de Trujillo, en Surco.

 

La forma grotesca en que procede el gobierno está inclinando, minuto a minuto, la balanza en su contra. Lo claro es esta suerte de consigna por retrasar, confundir, ocultar y desviar todo lo relacionado a este caso de forma que los peruanos nunca sepamos la verdad. ¿Tan grave es?¿Es inmanejable la verdad para la democracia y la gobernabilidad del país?

 

Este tema golpea al gobierno no sólo en su absolutamente deficiente manejo político sino que ahora empieza a mellar su credibilidad. Sin credibilidad no hay confianza, y sin confianza no hay forma de construir prácticamente nada.

 

Por el lado de la comisión congresal la cosa es igual o peor. García Belaúnde, que por lo menos reconoció que fue un error reunirse clandestinamente, es un muerto viviente, políticamente hablando. No sólo debe dejar la presidencia de la comisión sin esperar a que se lo pidan sino que debe salir de la misma. Si es capaz de cometer el “desliz” de hacer algo a espaldas de los otros miembros de la comisión siendo su presidente, mantenerlo es esperar sólo más “sorpresas” de este tipo. Aunque un político nunca muere esta circunstancia bien podría ser recordada como su Waterloo.

 

Por delante queda la reconstrucción de la credibilidad del gobierno y de la comisión. Bien haría César Villanueva en acelerar los cambios y pedirle a Figallo y Cateriano, y de paso a Pérez Guadalupe, su renuncia. Estos tres personajes no ayudan en la apertura tan necesaria. A estas alturas son quizá los mayores obstáculos dentro del gabinete. La comisión por su parte está en cuidados intensivos y casi desahuciada. O se refuerza con miembros de la oposición o mejor es olvidarla y avanzar por el lado de la investigación Fiscal.

 

Diremos finalmente que si alguien, por ingenuidad o conveniencia, dice que piensa que todo este espantoso clima creado, promovido y alentado por el gobierno y sus operadores no nos afecta o no lo hará en el corto o mediano plazo en el plano de las inversiones, se equivoca, y los hechos están por demostrarlo. La falta de credibilidad en la que ya entró el gobierno se traducirá, obviamente, en una falta de autoridad, y las campañas políticas en un año electoral realmente importante para el país, traerán violencia, cierre de carreteras y extorsión a los inversionistas. La credibilidad cero de nuestras autoridades políticas nos pasará la factura tarde o temprano.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 22.12.13

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