CONTROL DE DAÑOS; PEOR QUE EL DAÑO

 

 

Es incomprensible, a primera vista, el control de daños realizado por el gobierno ante la reaparición del caso originado en el ilegal resguardo a la casa de Oscar López Meneses. Y resulta desconcertante porque al responder o contener una crisis sólo la ha magnificado al punto que el ambiente político se retrotrae a la época de Juan Jiménez o René Cornejo; cuando la obsecuencia, el blindaje y la sinrazón eran el argumento cotidiano.

 

Y nos sorprende porque la propia primer ministro Ana Jara había marcado con claridad una postura que, aunque muchos podríamos no compartir, era una posición legítima: el presidente no iba a asistir al interrogatorio de la comisión OLM. Más de 36 funcionarios públicos había declarado ante la comisión OLM y se había entregado ya importante información. Pero cuando ya prácticamente estaba sentado que no habría interrogatorio al presidente ocurrió un hecho repentino.

 

El Miércoles pasado la propia Ana Jara enfiló baterías contra la oposición con más adjetivos que argumentos y empezó lo que ha sido una de las semanas de menor nivel en la política peruana. “Fujimorista no come fujimorista” dijo en alusión a que Juan Díaz Dios no estaba interesado realmente en la verdad sino en el presidente. Luego vino el ministro Daniel Urresti llamando a López Meneses Frankenstein e injerto del fujimorismo. Cateriano habló de refritos fujimontesinistas a quienes acusaban al gobierno de estar detrás de la ilegal protección; y Abugattás puso la cereza en el pastel con la pregunta ¿Nos creen boludos? que, en realidad, más parecía afirmación.

 

Los ministros Jara, Cateriano, Urresti, Figallo, Otárola salieron con el pie en alto. Los congresistas nacionalistas Teves, Abugattas, Gutiérrez, Tejada y Gamarra hicieron lo propio. El gobierno decidió, equivocadamente, sobre reaccionar y, pisando el palito hasta de OLM, seguir la agenda de la oposición. Mientras tanto la agenda nacional quedó -una vez más- de lado; y los peruanos como espectadores de una pelea de callejón.

 

Hubiera sido bueno para el país, que Jara, sus ministros, los congresistas del oficialismo y Nadine Heredia, su lideresa más importante –y poderosa según la última encuesta del poder- se hubieran dedicado, con ese mismo entusiasmo y coordinación, a promover la inversión privada –que se ha desplomado a 0.2% para este año- , destrabar los proyectos paralizados por decenas de miles de millones de dólares o generar seguridad y confianza en el rumbo que el país necesita. Hubiera sido mejor eso a regresar a este terreno de enfrentamientos estériles y anacrónicos.

 

Esta es una prueba más que la política es despreciada por el presidente y que, en su lugar, opta siempre por el conflicto. Siempre la guerra a la paz. Siempre dinamitar a tender puentes. Siempre excluir a incluir. Mucho más daño ha hecho el control que el daño mismo. Qué paradoja y que nueva frustración!

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado por El Montonero 24.10.14

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Tumblr
  • Yahoo! Bookmarks
  • E-Mail

Leave a Reply