CONFIANZA EN PICADA

El presidente de la república dio una entrevista el Domingo pasado, cuando la opinión publica demandaba claridad, ecuanimidad y orden. Sin embargo varios temas siembran dudas y presagian tiempos muy difíciles. GFK muestra que Humala ya cayó de 53 a 47 por ciento y que 44% desaprueba su gestión. Pero ¿Cómo logra el presidente perder más del 10% de su aprobación en apenas 30 días? Hay varias razones que podrían explicar lo que está ocurriendo y la entrevista lo dejó bien claro.
El respaldo político a Nicolás Maduro; viajando a Cuba durante la enfermedad de Chávez, a su funeral en Venezuela, avalando su fraudulenta elección vía Unasur y prestándose, con su asistencia, a la Juramentación de un gobierno ilegítimo, abonan en la dirección no sólo de un pago de favores sino de un alineamiento al chavismo más puro y retrógrado. Olvida, el presidente, que el país le dijo varias veces no al polo rojo y sí al blanco.
La voluntad de compra de Repsol a través de piruetas legales y argumentaciones cantinflescas, -como que bajará la gasolina o fortalecerá el rol empresarial del Estado- cuando no hay hospitales, colegios, comisarias ni carreteras suficientes, y cuando las empresas de ese Estado que supuestamente quiere fortalecer sólo pierden plata y se llenan de empleados públicos, y cuando Petroperú en cifras del MEF acumula a la fecha 616 millones de soles en pérdidas, trae por los suelos el pragmatismo con el que parecía gobernar. Olvida, el presidente, que aprendimos de las décadas cuando el Estado elefantiásico lo tuvimos que pagar todos.
El absurdo de mantener latente la idea de la postulación de su esposa; tema al que se refiere hasta con burla, señalando que “es un problema de quienes los han creado” creyendo que esa posición es la esperada de quien debería, por encima de todo, ser respetuoso y ecuánime, demuestra que, o tiene cada vez peores asesores, su esposa ya no lo asesora como antes, o algo, en su fuero interno, está ocurriéndole que lo está transformando.
Cualquiera que repase la obra de Stevenson “El caso del doctor Jekyll y del señor Hyde” encontrará más de una similitud con el Perú de estos días. El Trastorno de Personalidad Múltiple hace que una misma persona tenga dos o más identidades o personalidades con características opuestas entre sí. En política este comportamiento sólo genera incertidumbre y confusión.
En el momento estelar de la economía, cuando hay que impulsar la inversión y el desarrollo para seguir reduciendo la pobreza extrema, y cuando es más importante generar confianza, el presidente se tropieza consigo mismo e intenta traer el pasado al presente.
La confianza es algo muy difícil de reparar cuando se rompe. Y es más difícil aún cuando quien lo hace no parece advertirlo o, si lo advierte, no parece importarle. Confiar en que sus voceros, Daniel Abugattás o Fredy Otárola, restablezcan las cosas es imposible cuando lo que hacen es echar más leña al fuego. Jorge Merino, el ministro del sector -que bien haría en mirarse en un espejo y leer a Stevenson- anda ahora haciendo malabares tratando de justificar esta incursión estatal tan sospechosa.
La popularidad en las encuestas es algo tan efímero como la compañía de una bandada de palomas. Ollanta Humala todavía respira en olor a multitud pero ello no es eterno. Debería reflexionar y conducir al país de manera ejemplar; eso es lo que tiene que hacer un presidente.

 

Por: Alfonso Baella Herrera
Publicado en Expreso el 1.05.2013

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