CONFIANZA EN JARA ¿Y EN SUS COLEGAS?

Hoy se presenta la primera ministra Ana Jara ante el Congreso de la República para pedir el voto de confianza. Jara ha hecho, quizá, todo lo que tenía que hacer en un gobierno que lucía agónico, aislado y sin liderazgo. Todos han reconocido, más que las virtudes, la voluntad de diálogo y el afán por poner sobre la mesa los temas nacionales y no -como en el pasado hicieron otros operadores e inclusive primeros ministros- pequeñas vendettas y miserias.

 

Jara ha logrado llegar hasta este momento, con un discurso enfocado en lo importante; el crecimiento, la inversión y el trabajo. En suma, en retomar la agenda del desarrollo que el gobierno mismo parece haber perdido más por si mismo que por el contexto internacional desfavorable.

 

Su mano se ha notado, en verdad, desde el discurso de 28 de Julio. Ese día, antes que el presidente fuera el Congreso y, también, después de su discurso de fiestas patrias, los ministros ya declaraban –en una práctica inusual pero efectiva- agregando detalles y luces sobre los ejes principales. Luego ha sido ella misma la que ha capitaneado a su equipo y no ha rehuido a los medios; donde se ha manejado con solvencia y prudencia. Ha buscado el diálogo con todas las bancadas, ha mostrado rápidos reflejos tanto en el caso de los #cornejoleaks, el desliz de Díaz Dios, el continuo boicot de Abugattás y hasta en el incendio en Barrios Altos donde apareció con casco de bombero.

 

Visto así, Jara llega además con una serie de respaldos como la carta de cuatro ex premieres y hasta con la bendición de Cipriani. Por lo tanto, aún cuando se prevé un debate político intenso y nada fácil, debería avanzar con la confianza expedida sino por la unanimidad, por lo menos por una mayoría congresal importante. Que así sea.

 

Pero los problemas para Jara no son pequeños y están en casa. Dentro de su propio gabinete está el caso del ministro Mayorga cuya posición parece la más débil y no por obra de Abugattás solamente, sino porque es evidente su proclividad a pedir ayuda a quien no debe. Igual es el caso de Urresti, que mientras no capture a los “peces gordos” y sólo insista en los flashes matutinos, su ascenso poco a poco será pura ilusión. También Pulgar Vidal cuyo fanatismo ecológico ha sido y es tan contraproducente, o Ghezzi que -lanzando vaticinios de ingresos per cápita de 30 mil dólares para el 2030- más parece candidato. Y ni qué hablar de Castilla que debe hacer mucho más para que no se convierta en el autor del futuro libro: “Yo logré el fin del milagro peruano”.

 

En resumen, Ana Jara parece haber hecho su tarea para ganar esa confianza. Sin embargo, varios de sus colegas no necesariamente. Veremos si es capaz de alinearlos y, sobre todo, cuadrarlos. Urge salir del estancamiento y retomar el rumbo por el bien del país.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 20.8.14

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