CIRCO URRESTI

 

 

Con un debut en medio de bombos y platillos; con una sobre exposición en medios calculada y con un menú de operaciones efectistas, el General de Brigada EP en retiro, Daniel Belizario Urresti Elera, ejerce -desde el 23 de Junio- su gestión como el sexto ministro del interior del presidente Ollanta Humala.

 

Como sucesor de Walter Albán, presentó un contraste bien marcado. Mientras que Albán fue nombrado para lavar la cara del gobierno luego del escándalo Oscar López Meses, y se pasó los siete meses de su gestión analizando y diagnosticando, Urresti apareció decidido, canchero y con una virtud fundamental: mediático.

 

Urresti trajo aire fresco y un nuevo estilo. La encuesta de Ipsos-Peru de Julio de este año le dio el primer lugar dentro del gabinete con 25% de aprobación, pero en Agosto trepó hasta 44%, inclusive más que Nadine Heredia, pero además, como candidato presidencial del oficialismo, ocupó el segundo lugar después de Ana Jara.

 

El “estilo Urresti” gustó y no faltaron ministros (as) que buscando “alguito” de su popularidad, forzaron una foto, como la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Magali Silva, con su Corredor Turístico Preferencial Aeropuerto-Hospedajes-Aeropuerto, cuyas anunciadas camionetas, cámaras y centrales de monitoreo, sirvieron de poco porque el último Sábado en ese corredor, cuadra 24 de la Av. La Marina, la animadora Rebeca Escribens sufrió un típico asalto, mientras regresaba del aeropuerto con su familia, bajo la modalidad del “bujiazo”, sin que nadie se percatara de ello.

 

Urresti intenta trabajar sobre las percepciones. Y por eso, apelando a su don de ubicuidad, siempre aparece donde revienta el cuete. Sin embargo sus éxitos más parecen dirigidos sólo a ganar titulares y no a resolver problemas de fondo. Y allí comienza a perder legitimidad y a cuestionarse su liderazgo. No ataca las reformas policiales fundamentales. Las comisarías no mejoran, las escuelas de formación tampoco, no enfrenta el 24 x 24, y por eso, más allá de operativos no parece existir un plan que haga sostenible su trabajo. Su eficiencia selectiva lo debilita cuando no captura a Rodolfo Orellana, Benedicto Jiménez y menos al amigo de la pareja presidencial Martín Belaúnde Lossio.

 

Pero además, esa predilección por los medios lo hace incurrir en declaraciones francamente insensatas como cuando señala que el sicariato no debe preocupar a los ciudadanos porque sólo afecta a los delincuentes; olvidando que la empresaria Myrian Fefer, el periodista Luis Choy y al dirigente chimbotano Ezequiel Nolasco, entre muchos más, fueron asesinados por sicarios.

 

Urresti comete errores por acción u omisión y se pone en el centro de esta suerte de circo que el mismo ha creado. Olvida, finalmente, que los ciudadanos queremos un ministro que resuelva los problemas de verdad y no un aprendiz de personaje de farándula.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 15.10.14

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