CASI PARADOS

Un amigo se mudó hace un mes a un condominio nuevo en Lima. Ocupa una de las 10 casas construidas que se empezaron a vender desde mediados del año pasado. Sólo se vendieron tres y siete siguen sin poder colocarse. Esa historia es moneda de todos los días y se está convirtiendo en la nueva realidad del mercado inmobiliario en la capital. Las cifras son terroríficas pero ciertas.

 

Según el último estudio: “El mercado de edificaciones urbanos en Lima y Callao” publicado por la Cámara Peruana de la Construcción, CAPECO, en el año 2014 se registró la menor venta de viviendas en cuatro años. La caída del sector fue de 24% con respecto al año 2013.

 

En la misma dirección está la “corrección” de la proyección para el Perú que hizo, hace unas horas, Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, FMI. El funcionario señaló que el Perú ya no crecerá en su PBI 5.1% sino sólo 4% este año: “En el caso de Perú, la debilidad de las exportaciones y la inversión ha provocado una fuerte desaceleración de la actividad económica recientemente”.

 

Hugo Perea, Jefe del BBVA Research, señaló que el crecimiento este 2015 está condicionado a la recuperación de la inversión privada, sobre todo de la minería y a que no se deterioren las expectativas de confianza de los agentes económicos: “Hay un ruido político que está poniendo en jaque la medida laboral del paquete reactivador del gobierno”.

 

El último sondeo de Ipsos Perú sobre la economía peruana realizado entre el 13 y el 16 de Enero de este año revela que sólo el 27% de peruanos piensa que la economía peruana mejorará este año, 48% que se mantendrá igual y un 22% que empeorará. El pesimismo y el escepticismo son evidentes.

 

En pocas palabras, y muy al margen del magro crecimiento Chino y del impulso del ahora vigoroso Estados Unidos, el gobierno debe meditar y actuar con mayor decisión. La inversión privada está ausente y la bulla en la calle -se ha organizado una nueva marcha de jóvenes para el 28 de Enero- no sólo puede traer consecuencias de daños mayores sino que refleja falta de autoridad e incapacidad para hacer ajustes a una ley pésimamente planteada como la “Pulpin”.

 

Ana Jara debe recuperar el liderazgo, si todavía es posible, y el presidente debe dejar de dispararle a los pies a su gobierno. Al final él termina siendo, por increíble que parezca, la oposición. Los ministros deben pasar a resolver problemas en sus carteras y, en verdad, olvidarse del twitter. Esa obsesión los está destruyendo. Tenemos que retomar la agenda del desarrollo, la confianza y el crecimiento; y sobre todo la agenda de la política de altura, las ideas, las propuestas y la esperanza. Ojalá que el gobierno lo entienda.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

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