Bienvenidos a la realidad

Cajamarca dejó el Estado de Emergencia luego de una lamentable escalada de violencia que trajo muertos, descontrol y parálisis económica en esa región. Si hacemos una retrospectiva es poco alentador lo que hay. Hace casi un año, el presidente Ollanta Humala dijo: “Conga sí va”. Luego, Santos respondió: Conga no va, y comenzó este tira y afloja que hasta ahora sólo ha tenido un ganador: Gregorio Santos.

 

En efecto, Santos ha logrado poner en jaque al gobierno y al estado, porque pide algo y tan pronto se lo dan, lo cambia por otro nuevo requerimiento posponiendo –y haciendo inviable- cualquier posible acuerdo. Hagamos memoria: Santos exigió que se fuera Lerner y el gobierno lo cambió. Pidió que Conga paralizara la construcción de la mina y el gobierno miró a la empresa y esta aceptó. Pidió peritaje internacional y el gobierno lo convocó. Pidió agua y la mina empezó los reservorios. Pidió intermediarios y el gobierno puso a dos facilitadores. Pidió que se vaya Valdés y el gobierno nombró a Jiménez.

 

Santos sabe que no puede aceptar ningún tipo de diálogo, acuerdo o negociación porque si lo hace, termina su campaña política. Necesita tiempo y, en el camino, exposición mediática. Jamás, por eso, se sentará a dialogar y boicoteará todos los intentos como lo ha venido haciendo. Ahora dice que la suspensión del Estado de Emergencia en Cajamarca es irrelevante porque lo que tiene que hacer la empresa –nuevo pedido- es sacar la maquinaria que precisamente sirve para hacer los reservorios de agua. Y, por si a alguien se le ocurre paralizar las obras de represamiento como muestra de buena voluntad, ya pidió que Yanacocha –Ojo, ya no Conga- cierre su mina y se vaya de Cajamarca.

 

Lo claro es que Santos será el candidato de  la izquierda radical, no para las elecciones regionales del 2014 en Cajamarca, sino para las presidenciales y congresales del 2016.  La cancelación del proyecto minero Conga, la expulsión de Yanacocha de Cajamarca y el cambio de constitución -para hacer una a la medida de su pensamiento- son su propuesta política. No importa si esa propuesta es posible o legal. Mejor dicho, es mejor que no lo sea para que esa imposibilidad lo mantenga vigente y le de oxígeno.  Frente a esto: ¿Cuál va a ser la respuesta del gobierno, de los partidos políticos, de los líderes democráticos y de los defensores del modelo económico? Si la respuesta es más de lo mismo, auguro bastantes problemas. Bienvenidos a la realidad.

 

Alfonso Baella Herrera

@alfonsobaella

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