ANÁLISIS DE LA DERROTA DEL NACIONALISMO EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Ni los más entusiastas promotores de la candidatura de Luis Iberico a la presidencia del congreso imaginaron una diferencia tan grande como la que finalmente se dio. 70 votos a favor de su lista y solo 55 a favor de la lista promovida y apoyada, en última instancia, por palacio, parecen demasiado. 15 votos de diferencia es una verdadera paliza. Muchos supuestamente fijos o incondicionales han votado por Iberico. El resultado final muestra que ni el gobierno ni sus aliados pueden ganar nada. Han perdido en la calle y dentro del propio congreso de la república.

27072015¿Existe una explicación?¿Quienes fueron los verdaderos ganadores y perdedores?¿Afecta a la gobernabilidad?¿Existe un mensaje político que puede extraerse de todo esto?

La explicación parte por entender que la bancada congresal del gobierno carece de liderazgo, operadores y menos aún de una estrategia. Muchos de los que sirvieron en algún momento ya no están y los que han quedado son casi fanáticos pero no aportan nada. Lo que vimos en los 12 meses precedentes fue absoluta incapacidad para formular los proyectos que el propio gobierno requería.

A pesar de tener una mesa directiva sumisa, genuflexa y servil, de poco sirvieron esas condiciones para priorizar leyes, temas o iniciativas. Ejemplos hay por todos lados. Uno de los más emblemáticos ha sido la Ley Pulpín, que demostró un pésimo manejo político, comunicacional y congresal. La propia censura a Jara o las facultades legislativas solicitadas por Pedro Cateriano son otros ejemplos en los que se vio lo mismo; es decir y en una palabra: incompetencia.
Y aquí toca hablar de Ana María Solórzano, la nacionalista impuesta por Nadine Heredia. En Julio del año pasado un gobierno con varios problemas y pocas respuestas tuvo la equivocada idea de imponer a una de las más incondicionales pero más grises e inexpertas congresistas. El triunfo de Solórzano fue verdaderamente pírrico. Fue una lucha interna que inició el proceso final de descomposición del nacionalismo y dio nacimiento a la bancada Dignidad y Democracia. La última baja ha sido la de la congresista Celia Anicama conocida como la “roba cable” que presentó su carta de renuncia a la bancada Gana Perú hace solo unas horas.

Como estarán las cosas dentro del partido de gobierno que han sido incapaces de tener un candidato propio a la mesa directiva. Se tuvieron que reciclar detrás de Zeballos, de Solidaridad Nacional, pero ni siquiera allí tuvieron fortuna. El nacionalismo, capitaneado por Nadine, perdió por todo lo alto. Ella misma en las últimas horas denostó contra los congresistas –contra todos- señalando el Viernes desde Pucallpa lo siguiente: “Todos se pelean, hay como nueve listas ya y nadie ha presentado agenda legislativa. Nadie nos dice por qué van a trabajar”. Esa declaración, a pocas horas de la votación, demostraba no solo que ya había tirado la toalla sino, otra vez, la espiral de demagogia en que ha entrado la primera dama. Nadine exige agenda como si en los cuatro años pasado hubiera existido alguna. Aprovecha que la gente en Pucallpa podría no estar al tanto de sus opiniones ni los detalles de su manejo político para mentir sin el menor rubor.

El verdadero ganador de la elección de ayer Domingo ha sido el país. No tanto porque es difícil hacerlo peor que Solórzano sino porque habiendo muchos contribuyentes a esta victoria es necesario consensuar, dialogar y hacer acuerdos. Luis Iberico es lo suficientemente inteligente para saber que debe actuar con prudencia, respeto y ecuanimidad. Los que votaron por él, sobre todo el fujimorismo y el aprismo, saben que si pretenden sacar ventaja electoral Iberico –del partido de Acuña- no lo permitirá.

Aquí lo interesante es que si el gobierno reconoce sus errores y usa un poco de inteligencia deberá ahora pegarse a Iberico para buscar esas leyes que hasta ahora nunca pudo aprobar. El propio Cateriano puede tener en Iberico a su mayor aliado pero debe evitar los epítetos que palacio impulsa todo el tiempo.

Hablar de un ganador no es posible –intentando personalizar o partidarizar – porque hay muchas bancadas. El congreso, precisamente por el pésimo manejo político del gobierno, se dispersó en muchas pequeñas fuerzas. Y si bien el fujimorismo es la minoría más grande tampoco eso sirve por sí sólo. Luis Iberico lo dijo anoche en el programa de Beto Ortiz a la pregunta de cuál fue el error de Solórzano, a lo que respondió: “muy cerca de palacio y muy lejos del congreso”. Marisol Espinoza había señalado en esa misma dirección algo simple pero contundente: “creo que algunos errores nos han pasado la factura”.

El cuco de la “ingobernabilidad” a la que hacia referencia Nadine, Ollanta y el coro de sus congresistas era sólo un decir. Más ingobernabilidad que la promovida por este congreso en los últimos 12 meses no se ha visto. Nadine, acorralada por las investigaciones sobre sus oscuros manejos financieros, olvidó no sólo la agenda del país –si alguna vez la tuvo- sino que convirtió a Solórzano en poco menos que una secretaria con sede en palacio de gobierno. Más peligro de ingobernabilidad que eso, imposible.

De todo esto sí es posible extraer un mensaje. El país reclama de su clase política menos enfrentamiento y más consenso. La seguridad y la parálisis económica requieren un cambio en el discurso y aunque el presidente de la república no lo vea, por lo menos hay otro líder en un poder del estado que parece devolvernos la esperanza en ayudar a hacer, sin grandilocuencias, las cosas simples que todos los peruanos queremos.

Luis Iberico no debe compararse con Solórzano sino contraponerse a Ollanta Humala. De manera respetuosa pero firme deben dialogar. Cada uno represente un poder del estado y aunque uno es el día y el otro la noche, debemos ver una luz en el presente de cara al proceso electoral del 2016.

Por: Alfonso Baella Herrera

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