AMENAZADOS CON LA VERDAD

Si Mark esposo de Keiko, Nancy esposa de Pedro Pablo o Roxanne pareja de Alan hubieran usado por 18 meses la extensión de la tarjeta de una amiga -que además trabaja como directora del Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado (OSCE), que define quién finalmente hace o no una obra pública y además es asesora legal de la secretaria general del despacho presidencial- y hubieran comprado para esa amiga 38 mil dólares en joyas, ropa y otros artículos dentro y fuera del Perú ¿Qué hubieran dicho los que hoy con su silencio o su ironía relativizan o minimizan el escándalo que ha revelado la prensa en relación a la manera como la esposa del presidente del Perú maneja sus finanzas personales?

03062015Son preguntas que muchos peruanos hacen en las redes sociales. ¿Hubieran dicho que es una exageración?¿Hubieran guardado silencio?¿Se hubieran puesto de perfil?¿Hubieran aceptado que es una campaña de la prensa, un complot de la oposición o una persecución política planeada por el ministerio público?
Y pregunto ¿Cuántas banderas se hubieran lavado?¿Cuantas plazas públicas hubieran alojado campamentos de indignados?¿Cuántos discursos, marchas, cánticos y pancartas se hubieran hecho?¿Cuántos colectivos se hubieran organizado?

El congresista nacionalista Teófilo Gamarra ha dicho: “Lo de la tarjeta es un asunto minúsculo. Es un tema de señoras que se hacen encargos en viajes”. Santiago Gastañadui, primo de Nadine Heredia y también congresista nacionalista declaró: “La agenda está concentrada en los chocolates de Nadine y olvidamos Barrios Altos, La Cantuta y el narco avión presidencial”. En fin, el tono cínico de los congresistas “nadinistas” es explicable. Le deben todo lo que son y tienen a las venias palaciegas.

Pero frente a la concurrencia de evidencias en la forma de dichos, hechos y personajes; y frente a la existencia de dineros cuyo origen es desconocido o misterioso, es necesario por lo menos tres cosas: Primero, exigir al ministerio público y al poder judicial que actúen eficazmente sin dejarse presionar. Segundo, procurar que el Congreso haga su trabajo al formar una comisión específica para esclarecer todo lo referente a Nadine Heredia y tercero, alentar a la opinión pública a no bajar la guardia.

La corrupción no tiene ideología ni color político; es una lamentable enfermedad que detiene el crecimiento y desmoraliza a la sociedad. Por eso mucho cuidado con no estar prevenidos o atentos. Uno nunca sabe cómo pueden reaccionar quienes se sienten amenazados con la verdad.

Por: Alfonso Baella Herrera
Publicado en Expreso el 3.6.16

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