24 MESES CRUCIALES

En Enero del 2014 se inician dos años fundamentales para el futuro del país. Es importante revisar el calendario electoral para poner las cosas en perspectiva e iniciar, de verdad, un esfuerzo mayor para consolidar el modelo de desarrollo que tantos beneficios ha traído y trae para todos los peruanos. Las elecciones municipales y regionales del 2014 y las generales del 2016 son procesos frente a los cuales es necesario plantear proactivamente los riesgos y las oportunidades. 

 

El país mantiene no sólo 50 meses de continuo crecimiento sino que las líneas maestras de la política económica han permitido disminuir la pobreza en la mitad en los últimos 7 años, reducir la desigualdad en 10%, generar más empleo y de mejor calidad para 4.8 millones más en los pasados 10 años, así como un crecimiento rural record en las últimas dos décadas. Aún cuando hay todavía brechas por cubrir en educación, salud, infraestructura y seguridad, el país avanza en la dirección correcta.

 

Si por un momento nos abstrajéramos del momento político tenemos un país enrumbado aunque con una institucionalidad frágil. Precisamente por ello, porque las instituciones casi no existen y los partidos no se fortalecen ni se adecuan al país en el que nos estamos convirtiendo, los eventos electorales revisten enormes riesgos.

 

Lima y sus 42 distritos serán fundamentales. Quien gane la elección y asuma la alcaldía deberá hacerlo con una agenda tan dramática que lejos de tener tiempo para algún inventario, de lo poco o casi nada que recibirá, deberá liderar acaso el mayor esfuerzo de inversión privada en la historia de la capital. Cada distrito capitalino requiere también, por su parte, girar en torno a nuevas ideas, nuevos equipos y quizá nuevos liderazgos.

 

Más allá, en el ámbito provincial, los escenarios municipales y regionales abren nuevos espacios que deben consolidarse. Acechan los peligros de los caudillos que han empezado a hacer el inventario de los principales proyectos para ser usados como “plataforma política”. Veremos, sin duda, cientos de supuestos “David” enfrentándose a los “Goliat” de la inversión privada. El modelo Goyo/Newmont que ha enviado a Cajamarca al último lugar de crecimiento regional será reeditado por todos los que necesitan exposición mediática y que ante la carencia de ideas se valdrán del buen nombre de alguna empresa o proyecto para “nacer” a la vida pública.

 

Vienen, por eso, 24 meses cruciales. El gobierno debe garantizar no sólo reglas claras sino un ambiente de respeto a la libertad y para que las inversiones no se vean amenazadas por las campañas políticas. Los ciudadanos, por nuestra parte, deberemos votar a conciencia y por eso lejos de decidir en la cola de votación a quien le damos el poder debemos reflexionar sobre qué y quienes garantizan que sigamos en la ruta del desarrollo.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso 15.12.13

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